Los secretos del obelisco vaticano de la plaza de San Pedro

¿Qué es un obelisco?

Un obelisco es un monumento de piedra del antiguo Egipto, con carácter conmemorativo y que simboliza un rayo de sol. En español y en italiano se usa la palabra griega obelìskos que significa "pincho".

Los ejemplares más antiguos se remontan al 2.000 a.C y son de diferentes medidas. Honran a divinidades, faraones y difuntos.

¿Por qué hay un obelisco egipcio en la Plaza de San Pedro?

El papa Sixto V, en 1586, ordenó mudar frente a la fachada -en construcción- de la Basílica de San Pedro, el obelisco que en el pasado decoró el circo de Calígula; para celebrar el triunfo de la Iglesia frente al paganismo y a la herejía. Pero para ello fue necesario cristianizarlo con una inscripción; con los símbolos del escudo de armas del papa: leones y tres montes y con una cruz de bronce que desde el siglo XVIII conserva la reliquia de la Santa Cruz.

El espacio de fuera, frente a la Basílica fue magistralmente completado por Gian Lorenzo Bernini cuando construyó los dos brazos de columnas.

Los números del obelisco vaticano

De los trece obeliscos antiguos de Roma, el del Vaticano es el segundo mayor después del obelisco de Letrán.

Se dudó mucho sobre su origen, pues está exento de jeroglíficos egipcios, pero gracias a diferentes fuentes se sabe que lo mandó erigir en Heliópolis -al noreste del Cairo- Amenemhet II, por lo que tendría una antigüedad de 4.000 años.

Es un bloque de granito rojo, con un fuste de 25,31 metros que, sobre la base llega a medir 33,56 metros. Pesa 330 toneladas sin contar las 175 de la base.

Antes de moverlo, estaba en el espacio que hoy ocupa la sacristía de San Pedro. Domingo Fontana, el arquitecto de Sixto V fue el encargado de cambiarlo de sitio, tardó trece meses en lograrlo y empleó una estructura de madera con cuerdas y grúas, además de la fuerza de novecientos hombres y setenta y cinco caballos.

Llegó a Roma en un barco lleno de lentejas

Cuando en el año 30 a. C Octaviano conquistó Egipto, los romanos trajeron a la ciudad un gran botín de guerra.

Octaviano se lo llevó a Alejandría para dedicárselo a Julio César pero luego, entre el 37 y el 41 llegó a Roma porque Calígula lo quería como decoración de su circo privado. Éste último lo dedicó de nuevo a sus antecesores: a Augusto, "hijo del divino Julio" y a Tiberio " hijo del divino Augusto".

El obelisco cruzó el Mediterráneo en un barco de 80 metros que llevaba un cargo de 1.000 toneladas de lentejas; después de este viaje, la nave fue cubierta de cemento y hundida en el Puerto de Ostia para construir un muelle.

Años después, el incendio de Nerón desencadenó la primera persecución contra la comunidad cristiana en la que San Pedro murió crucificado precisamente, en el circo vaticano bajo el obelisco egipcio.

El obelisco y el solsticio: la meridiana de la Plaza San Pedro

En 1817 se cambió parte del pavimento de la Plaza de San Pedro para incrustar una rosa de los vientos y una meridiana. La sombra que proyecta el obelisco simboliza el movimiento del sol que señala al mediodía los signos del zodiaco y sobre los dos discos a los lados se observan los dos solsticios, el de invierno y el de verano.