La Puerta Santa

LA PUERTA SANTA: DEL MUNDO FÍSICO AL MISTERIO DIVINO

El significado de la Puerta Santa

La Puerta Santa es aquella entrada de la basílica que se abre solo durante el Año Santo. Simboliza la conversión y la mediación de la Iglesia en la salvación de los fieles. Sus cimientos son las mismas palabras de Jesús que dijo de sí mismo en el Evangelio según San Juan: “Yo soy la puerta, si uno entra a través de mí, será salvado”.

¿Desde cuándo existe la Puerta Santa?

La Puerta Santa está ligada al Jubileo: un importante evento de la tradición católica.

El primer Jubileo fue inaugurado en el año 1300, como año de peregrinación a Roma y de caridad. Pero no hubo Puerta Santa que cruzar en aquella ocasión. La primera, se abrió en San Juan de Letrán en 1423; hasta 1500 no se dotaron a las basílicas de San Pedro, San Pablo extramuros y Santa María la Mayor de una Puerta Santa. En Italia se abrieron otras como las de Santa María de Collemaggio y Santa María Assunta de Atri; en España en Santiago de Compostela y en Canadá en Notre-Dame de Québec.

La Puerta Santa principal está en la Basílica de San Pedro

La Puerta Santa de San Pedro está en el atrio. Es la última de las cinco puertas a la derecha.

Vico Consorti fundió la actual puerta en bronce para el Jubileo de 1950. Se inspira en las puertas del siglo XV con sus diez y seis recuadros de historias sagradas y treinta y seis placas con escudos pontificios. De éstos, veintinueve son los de los papas que han celebrado un Jubileo ordinario desde el año 1300 hasta ahora; tres son de quienes celebraron Jubileos extraordinarios desde el siglo XX y siete están vacías para el futuro.

Sobre la puerta hay dos epígrafes coronados con los símbolos de la concha: representando a los peregrinos; y la tiara papal con las llaves: recordando que el primer Jubileo fue proclamado el 22 de febrero, fiesta de la Cátedra de San Pedro, el guardián de las llaves del Paraíso.

Un rito solemne: apertura y clausura de la Puerta Santa

El rito de inauguración lo instauró el papa Alejandro VI Borja para el Jubileo del año 1500, para el que fue realizada la Piedad de Miguel Ángel. El rito preveía que el pontífice, con un martillo de un metal precioso batiese tres veces la tapia que bloquea la puerta. Al final del Año Santo la puerta se cerraba y se cubrían las hojas; hasta que en 1975 el papa Pablo VI decidió dejarlas a la vista.

San Juan Pablo II y el nuevo milenio

En el Jubileo del año 2000 un número altísimo de peregrinos cruzó la Puerta Santa, concretamente veinticinco millones; mientras que habían sido diez millones durante el de 1983.

Una curiosidad: se dejó atrás con neta claridad el siglo XX cuando por la Plaza de San Pedro, apareció Mikhail Gorbaciov en una celebración jubilar.

El papa Francisco y la Puerta Santa “global”

Durante el Jubileo proclamado por el papa Francisco, catedrales y santuarios de todo el mundo fueron abiertos, permitiendo a novecientos millones de fieles obtener la indulgencia plenaria sin tener que llegar hasta Roma. A la ciudad eterna se acercaron veinte millones de personas entre peregrinos y turistas, contentos de participar en este evento espiritual colectivo.