MATER ECCLESIAE

La sorprendente historia del mosaico "Mater Ecclesiae" de la Plaza de San Pedro.

Si se observa la fachada de la Basílica se ve a la derecha, en un espacio saliente del Palacio Apostólico, el icono mariano más famoso del siglo XX: el Mater Ecclesiae.

¿Sabíais que antes del atentado a San Juan Pablo II no había una imagen de la Virgen en la plaza?

Jesucristo, San Juan Bautista y los apóstoles coronan la fachada; ciento cuarenta santos acogen a los peregrinos desde la columnata; las estatuas de San Pedro y San Pablo resaltan a la entrada de la iglesia; escudos papales se alternan con los rostros de la rosa de los vientos en acto de soplar hacia la fachada... Parece mentira, pero entre los centenares de imágenes que decoran el imponente complejo barroco de Plaza de San Pedro, no estaba la Virgen.

Corría el año 1940 en una Polonia ocupada por los nazis, el joven Wojtyla trabajaba en una fábrica y sentía dentro nacer la vocación. La lectura de un texto acerca de la devoción a la Virgen de San Luis María de Griñón de Monfort le impresionó profundamente porque animaba a darse completamente a María, de este extrajo la frase “Totus tuus” (“Te pertenezco”) que se convirtió en su lema de vida y en su escudo desde 1958, cuando fue nombrado obispo.

En la Semana Santa del año 1980 el papa recibió en audiencia a los universitarios del Opus Dei y el estudiante Julio Nieto le hizo notar con cierto estupor, la falta de aquella imagen. El Santo padre respondió con el entusiasmo que lo caracterizaba: ¡“Pues habrá que terminar la plaza”!

Para concretar aquella sugerencia, Monseñor Álvaro del Portillo y el arquitecto Javier Cotelo encontraron un punto fuera del perfecto complejo barroco: una ventana del Palacio Apostólico que, tapiándola, podría convertirse en el marco de la efigie. El papa recibió el proyecto y le gustó, pero no se realizó inmediatamente.

El atentado de Juan Pablo II y la Virgen María

El 13 de mayo de 1981, el día de Nuestra Señora de Fátima, un poco después de las cinco de la tarde, el papa se encontraba en el papa móvil durante una audiencia general, cuando dos proyectiles disparados desde una distancia cercana lo alcanzaron, perforándole el colon y el intestino. Según algunos las balas fueron tres, pero el terrorista turco Ali Ağca nunca reveló el nombre de los organizadores del atentado, aunque la teoría más verosímil es que los soviéticos estuviesen detrás.

El papa fue transportado en ambulancia al Hospital Policlínico Gemelli, donde le practicaron una operación que duró más de cinco horas y en la que recibió también la extremaunción, por el desesperante cuadro que presentaba.

Wojtyla ha dicho siempre que se salvó por un milagro de la Virgen, que desvió la bala asesina. Esta le fue luego ofrecida en el santuario de Fátima y hoy está engarzada en la corona de Nuestra Señora.

Durante la Navidad de 1983 el papa encontró al terrorista en prisión y lo perdonó.

Para recordar aquel evento extraordinario, se retomó la idea de colocar en la plaza la imagen de la Virgen y la propuesta del Opus Dei. El papa quiso la iconografía de la Madre de la Iglesia para proteger a los fieles en tiempos cada vez más difíciles.

El mosaico

El Taller del Mosaico Vaticano lo llevó a cabo y se colocó el 7 de diciembre de 1981, bendiciéndose el día después en coincidencia con la Inmaculada Concepción.

Mide más de dos metros y medio de altura para que fuese visible desde la plaza. Bajo la figura de la Virgen se ve el escudo papal y el lema Totus tuus, bajo el marco aparece escrito, con letras de bronce, Mater Ecclesiae.

Se inspira en la "Madonna de la columna", un fresco del siglo XX que decoraba la antigua basílica de Costantino que se decía milagroso, por lo que se salvó y fue colocado en la nueva iglesia.

El fresco fue restaurado en 1964 con Pablo VI y llamado “Madre de la Iglesia” (Mater Ecclesiae).

En 2006 Benedetto XVI hizo colocar un signo visible en el lugar donde el papa Juan Pablo II fue agredido con la fecha en números romanos.