LAS GRUTAS VATICANAS

Debajo de la Basílica de San Pedro hay una cripta de 3 metros de altura que constituye el espacio entre la basílica costantiniana y la pavimentación de la iglesia: se conoce como las Grutas Vaticanas. Bajo esta se halla la Necrópolis (S. I-IV d. C.) donde se encuentra la tumba de San Pedro.

El acceso a las Grutas desde la Basílica es gratuito y se encuentra en el pilar de San Andrés.

El papa Clemente VIII mandó construir una galería semicircular que uniera la Confesión y la Cripta Medieval a finales del siglo XVI.

La Confesión (tradicionalmente es el espacio que queda por encima de una reliquia, se cierra con rejas y se aprovecha para colocar objetos que, en contacto con la reliquias de abajo se convierten a su vez en nuevas reliquias); decorada con materiales preciosos y un mosaico de Cristo del siglo IX, está debajo del altar mayor y en línea vertical con la tumba del Apóstol, situada en la necrópolis del nivel inferior. No es posible acceder a ella desde las Grutas porque el arco que la acoge está protegida por un cristal.

A comienzos del siglo XVII, el papa Paulo V amplió las Grutas y las decoró con frescos cuyo tema era paisajes con la basílica antigua. Expuso además, valiosos restos de la iglesia desmantelada que hoy están en las Salas Arqueológicas del Museo.

Papa Urbano VIII mandó construir cuatro capillas en la base de los pilares que estuvieran unidas a la Basílica por escaleras y por pasillos, a la galería semicircular.

La cripta tiene tres naves y mide 50 metros de largura. Las “capillas nacionales” son del siglo XX para Irlanda; Polonia; Lituania; los Santos Patrones de Europa Benedicto, Cirillo y Metodio; Mexico y el Oratorio con la tumba de Pío XII.

No todos los espacios están abiertos al visitante, algunos son solo parcialmente visibles y otros están cerrados con rejas porque para acceder a ellos se necesitan permisos especiales o participar en celebraciones privadas.

En el pasillo de salida se pueden ver trozos de muros y bases de columnas de la antigua basílica.

Las tumbas

En las Grutas se encuentran lápidas y tumbas de 20 papas (no todos los papas están enterrados en el Vaticano, solo 148 de 264).

Nombres ilustres como Bonifacio VIII, el papa que inventó el Jubileo; Pío VI Braschi, que fue capturados por los franceses y murió prisión en 1799; Adrián IV (†1159) el único papa papa inglés y los papas más modernos como Beato Pío XII (†1958); Pablo VI (†1978) y Juan Pablo I Luciani (†1978), cuyo pontificado duró solo 33 días.

También hay personalidades laicas como los Estuardo, aspirantes al trono inglés que se exiliaron en Roma en 1717 o el emperador Otón II que murió en la ciudad con tan solo 28 años.

Se merece una mención especial el cardenal checo Josep Beran: fue arrestado en Praga durante la ocupación nazista y deportado en el campo de concentración de Dachau; en 1946 se convirtió en arzobispo de Praga pero con la llegada del comunismo fue encarcelado como opositor. Obtuvo la liberación en 1963 y en 1965 fue nombrado cardenal.

Curiosidad: las mujeres aquí enterradas y una tumba nueva y vacía

En las Grutas Vaticanas hay dos mujeres enterradas: la excéntrica Cristina de Suecia (†1689) reina protestante que abdicó del trono para convertirse al catolicismo, y la reina Carlota I de Chipre, que toda su vida intentó defender sus derechos dinásticos visitando diferentes cortes. Fue una invitada de Sixto IV y su retrato aun está en la capilla Sixtina (En el Discurso de la montaña, una mujer con un vestido azul y de rodillas).

Desde 2016 hay también un sarcófago blanco sin inscripciones que acogerá el cuerpo de Benedicto XVI.

El papa Francisco ha pedido ser enterrado en el lugar donde fue depositado, en 1963, S. Juan XXIII y luego, durante unos años también S. Juan Pablo II, ambos actualmente en la Basílica.