LA PIEDAD VATICANA DE MIGUEL ANGEL BUONARROTI

La Piedad vaticana de Miguel Angel es una de las esculturas más bellas de la historia del arte y una de las obras más simbólicas del genio renacentista.

En la producción artística del florentino, se iguala en importancia al David; a la Creación de Adán, la escena más famosa de los frescos de la Capilla Sixtina; al Tondo Doni y a la Piedad Rondanini, testamento creativo de Miguel Angel.

Miguel Angel realizó La Piedad del Vaticano cuando era jovencísimo. Tenía solo veinticuatro o veinticinco años, según las diferentes tesis sobre la fecha exacta de entrega de la obra.

El artista nació en Caprese, cerca de Arezzo, en 1475. Muy pronto dejó con la familia el pueblo natal, para mudarse a Florencia. Aquí, aún adolescente, entró en el taller de Ghirlandaio, el famoso pintor, y más tarde asistió al Jardín de San Marco, una especie de academia de artes financia por Lorenzo de Medici. Cuando los Medici fueron expulsados de la ciudad y se reinstauró la república del fraile dominicano Girolamo Savonarola, Miguel Angel abandonó Florencia y vivió, durante un breve período de tiempo en Venecia y en Bologna. Volvió a la Toscana en 1495 y el año siguiente llegó a Roma.

 

MIGUEL ANGEL EN ROMA

La historia sobre cómo llegó a Roma Miguel Angel y esculpió la Piedad, actualmente expuesta en la Basílica de San Pedro, es un tanto rocambolesca.

Se sabe con seguridad que, cuando volvió a Florencia en 1495, esculpió un pequeño Cupido dormido. El comerciante Baltasar del Milanese la vendió como una antigüedad griega al potente cardenal Rafael Riario, original de Liguria que vivía en Roma.

Se desconoce si Miguel Angel supiese de esta vicisitud. Para algunos fue Lorenzo de Pierfrancisco de Medici, nuevo mecenas de Miguel Angel, quien organizó el engaño al cardenal. Fue más una broma que una verdadera estafa, una típica burla de carácter y gusto florentino. Lorenzo, llamado el Populista, quiso demostrar que ningún experto de arte habría podido diferenciar aquél amorcillo de uno original clásico. Si nos alineásemos con esta teoría, Miguel Angel habría participado activamente en la chanza al darle a la escultura un aspecto de antigualla y demostrar así que estaba a la altura de los mejores escultores de la Antigua Grecia.

La noticia del engaño circuló largamente en la ciudad papal, así como la mofa sobre Rafael Riario en los ambientes de la curia y nobleza romana.

El cardenal, resentido, envió a Florencia al banquero y noble romano Jacopo Galli, para descubrir la identidad del escultor del Cupido. Y fue así como Miguel Angel fue conducido a Roma, donde pidió disculpas al Cardenal y esculpió para él el Baco.

El escultor se alojó en una de las moradas de Jacopo Galli, quien procuró al pintor, quizás actuando un poco como su agente, algunas comisiones. Fue precisamente gracias a éste que se le encargó a Miguel Angel la realización de la Piedad del Vaticano.

 

EL ENCARGO DE LA ESCULTURA DE LA PIEDAD

En 1497 Miguel Angel recibió el encargo, del cardenal Jean Bilhères de Lagraulas, de esculpir "una Vergene Maria Vestita, con un Christo morto in braccio, grande quanto sia uno homo giusto" (“una Vírgen María Vestida con un Cristo Muerto en los brazos, a tamaño natural”).

Jean Bilhères fue el Cardenal de Santa Sabina y gobernador de Roma para el rey francés Carlos VIII. Mandó hacer la escultura de la Piedad para colocarla en la Capilla de Santa Petronila en el Vaticano.

Esta iglesia pertenecía a los reyes de Francia y estaba en un lateral del transepto de la vieja Basílica de San Pedro.

Se acercaba el jubileo del año 1500 y muchos peregrinos franceses iban a visitar la Capilla. La Piedad de Miguel Angel Buonarroti sería presentada como una obra maestra, regalo de un conterráneo.

En el contrato de comisión de la pieza, el banquero Jacopo Galli garantizó al cardinal que se habría tratado de "la più bella opera di marmo che sia hoge in Roma et che maestro nissuno la faria megliore hoge" (“La obra de mármol más bella que habría habido en Roma y que ningún otro artista habría podido superarla”).

Miguel Angel como escultor era extremadamente exigente con las materias primas, tardó unos nueve meses en elegir el bloque de mármol adecuado y transportarlo desde la cantera de Carrara hasta Roma.

El contrato oficial para crear La Piedad Vaticana se firmó en agosto de 1498 y se comprometía a realizarlo en tan solo un año. Por los recibos de pago no está claro si el escultor respetó o no el compromiso. Recibió un pago del banco Ghinucci, ejecutores del testamento del cardenal Bilhères en julio de 1500, esa parece ser la fecha más verosímil para la entrega de la obra.

Existe, sin embargo, un extraño pago realizado el 6 de agosto de 1499, por Miguel Angel a un tal "Sandro el albañil", que aparece solamente aquí en las fuentes. Éste podría haber sido contratado para instalar la estatua de La Piedad en la Iglesia de Santa Petronila, Si esto fuese cierto, Miguel Angel habría respetado la fecha del contrato. Curiosamente, por coincidencias bizarras del destino, ese mismo día, el 6 de agosto de 1499, murió el cardenal Jean Bilhères.

 

UBICACION EN LA BASILICA DE SAN PEDRO

Pero en particular ¿Dónde se encuentra La Piedad de Miguel Angel en la Basílica de San Pedro?

Es muy fácil encontrarla, pues está colocada en la primera capilla apenas se entra, a la derecha.

Se trasladó allí dos siglos después de su creación. Al principio como dijimos, fue colocada dentro de la Capilla o Rotonda de Santa Petronila, la iglesia francesa junto al transepto de la vieja Basílica de San Pedro. Más tarde fue ubicada, según nos cuenta Vasari en la biografía de Miguel Angel, en la Iglesia de Santa María de las Fiebres de San Pedro. Pero no fue hasta finales del siglo XVIII cuando se ubicó en el lugar donde se puede admirar actualmente.

 

ANALISIS DE LA PIEDAD DEL VATICANO: DIMENSIONES, FORMA Y FUENTES DE INSPIRACION

La Piedad representa a la Virgen con Cristo muerto en sus brazos. Este tema iconográfico era muy típico en los países del Norte de Europa, a finales del siglo XV. Era el tema que inspiraba los Vesperbild alemanes, realizados casi todos en madera.

La Piedad del Vaticano mide 174 centímetros de altura; 195 de anchura y solo 69 de envergadura. Es poco profunda porque con toda probabilidad iba a ser colocada en una hornacina.

El grupo tiene forma piramidal y, aunque el mecenas pidió una obra a tamaño natural, si se observa atentamente se descubre como Cristo es más pequeño que la Virgen. Con ello se le permite a María sujetar fácilmente el cuerpo de su Hijo y, al mismo tiempo, evoca la infancia de Jesús. La diferencia de dimensiones viene disimulada por la riqueza de la vestimenta de su Madre.

El mármol de La Piedad vaticana es tal brillante, que se dijo al tiempo que Miguel Angel dedicó el mismo tiempo a esculpirla que a pulirla. Quizás quiso que resplandeciese en la oscuridad parcial de la Capilla de Santa Petronila.

 

CURIOSIDAD: LA FIRMA, LA VIRGEN ADOLESCENTE, EL DIENTE DEL PECADO

La Piedad vaticana es la única obra que Miguel Angel firmó en su carrera. Vasari en sus Vidas, narra un episodio más bien fantástico, que revela porqué firmó la cinta que cruza el pecho de la Virgen: Algunos caballeros lombardos admiraban la belleza de la escultura y, tras haberla loado fervorosamente, trataron de identificar a su autor. Después mucho razonar, se convencieron de que el autor era un paisano lombardo llamado el Jorobado de Milán. Miguel Angel, que había escuchado toda la discusión, se escondió en la iglesia y de noche, talló su nombre en la cinta.

Pero lo más probable es que en realidad, Miguel Angel siguiese la usanza de los pintores toscanos de aquél tiempo de firmarse, que posteriormente abandonó.

A pesar de la enorme admiración que causó desde el principio La Piedad, se criticó el aspecto juvenil del rostro de la Virgen, ya que parecía una adolescente. Esta, fue una elección muy estudiada por parte de Miguel Angel, como explican concienzudamente sus biógrafos, y de naturaleza teológica. La Virgen es incorrupta por su Inmaculada Concepción, es el símbolo de una juventud inmutable, que no se marchita. El artista hace referencia a las palabras de Dante en el Paraíso: “Virgen madre, hija de tu hijo”.

Otro detalle que pasa casi desapercibido de La Piedad es que Cristo tiene un diente más, un quinto incisivo. Este diente se conoce como “el diente del pecado” y en las obras de otros artistas renacentistas es un atributo que tienen los personajes negativos. En el Cristo de La Piedad, es el símbolo de cómo El, con su muerte, toma consigo todos los pecados del mundo.

 

EL DAÑO Y LA RESTAURACIÓN

El 21 de mayo de 1972, un geólogo húngaro de pasaporte australiano llamado Laszlo Toth, sorteó la vigilancia de la Basílica de San Pedro y golpeó repetidamente La Piedad vaticana con un martillo. Rompió el brazo izquierdo de la Virgen y le provocó numerosos daños al rostro, destrozándole la nariz y el párpado izquierdo. Se le detuvo antes de que continuase a infligir daños en el Cristo. Se determinó que era un enfermo mental y acabó en un sanatorio italiano para ser luego repatriado en Australia.

Al suceso siguió un largo debate en el Vaticano sobre el tipo de restauración que se debía efectuar. Una corriente defendía dejarla desfigurada, como testimonio de una época dominada por la violencia; otros propusieron una restauración crítica, es decir, dejar en evidencia las partes dañadas o restauradas; mientras que el grupo predominante fue el que apoyaba la restauración integral.

Por lo tanto, no se toleró ni la más mínima lesión en la resplandeciente perfección de La Piedad de Miguel Angel Buonarroti.