LA CÁTEDRA DE LA BASÍLICA DE SAN PEDRO

La Cátedra de la Basílica de San Pedro: significado teológico

En la antigua Roma, la cátedra era el lugar donde se sentaban las personalidades más notables: los magistrados, los funcionarios o los docentes. Los cristianos, reservaban la cátedra a las altas autoridades eclesiásticas.

La Cátedra de San Pedro es, según la tradición, el trono que el senador Pudente donó al Apóstol para que ejerciese en Roma sus facultades como pontífice. Simbolizaría pues la posición preeminente del papa -heredero de San Pedro- sobre toda la cristiandad.

Un trono de madera dentro de un trono de bronce

La cátedra de bronce es una custodia que contiene la reliquia que fue venerada durante siglos: el sillón de madera y marfil. Este fue analizado en el siglo XIX y en el XX con análisis dendrológica y se dató como trono medieval y no paleocristiano, probablemente el regalo de un soberano carolingio a un papa tras una coronación imperial.

El original no se puede ver, pero si la copia que está en el Museo del Tesoro de San Pedro.

La Cátedra de Gian Lorenzo Bernini

Tras la nueva construcción de la basílica se reservó a la cátedra una posición de relevancia que nunca tuvo antes: en el centro del ábside, Bernini y el papa Alejandro VII Chigi lo concibieron como punto de fuga del edificio

Tras diez años de trabajo en los que fue apoyado por treintaycinco colaboradores, la cátedra fue terminada en 1666. El maestro tenía ya sesenta años y rechazó las invitaciones que le hizo el Rey Sol Luis XIV para poder terminar las obras de San Pedro.

El Altar de la Cátedra tiene una estructura piramidal que parte de la base de mármol francés blanco y negro y diaspro de Sicilia con los escudos de la familia Chigi sobre los que se apoyan los Doctores de la Iglesia oriental y occidental: San Agustín; San Ambrosio; san Anastasio y San Juan Cisóstomo. Sobre ellos se yergue el trono decorado en bajorrelieve con las historias de San Pedro.

Los Doctores miden 5, 35 metros y sus rostros presentan expresiones dramáticas inspiradas al arte helenístico -pensemos al Laocoonte de los Museos Vaticanos-, representan la lucha contra la herejía y sostienen el primado de Roma.

En total son 74.000 kg de bronce con doraduras. La cátedra mide 7 metros de altura y el conjunto roza los 15 metros.

Bernini es un sabio escenógrafo y dona a sus personajes un comportamiento teatral. Los juegos de luces completan los colores de las esculturas, el pathos de sus caras y el dinamismo de las formas plásticas son instrumentos de la persuasiva retórica barroca cuya finalidad es la implicación emocional del espectador.

La paloma del Espíritu Santo del gran ventanal sobre el trono

En los documentos de la fábrica, esta parte se define como el “esplendor”.

La ventana oval de la “Gloria” es un torbellino de nubes, rayos de sol y ángeles de estuco dorado sobre el trono en cuyo centro destaca la paloma del Espíritu Santo -tiene una envergadura de 162 cm-, que al atardecer aparece envuelta en llamas ya que el ábside está orientado hacia occidente.

Los ángeles son otra de las especialidades de Bernini -como nos recuerda Ponte Sant’Angelo-. Desde las delicadas y lánguidas facciones hasta las vaporosas vestiduras y las manos apoyadas sobre el pecho para expresar emotividad.

La ventana es una copia de la original, que fue destrozada el 5 de noviembre de 1943 debido a las bombas que soltaron sobre el Vaticano y que dañaron varios edificios. Los Aliados y fascistas se intercambiaron acusaciones recíprocas por haber atacado un estado neutral. El evento sigue siendo una página oscura de la guerra civil en la que cayó Italia depués del armisticio del 8 septiembre de 1943.

Fiesta litúrgica

En el calendario romano hay una fiesta dedicada a la Cátedra de San Pedro desde el III siglo que se celebra el 22 de febrero.