CONCLAVE: LA ELECCION DEL PAPA

Cónclave” es la palabra con la que se indica el proceso de elección del Sumo Pontífice en la Iglesia Católica. El mismo término se usa para referirse al lugar en el que se desarrollan las votaciones y por último, al mismo corpus de votantes.

El origen de la palabra “Cónclave” hay que buscarlo en la expresión latina cum (con) y clavis (Llave), que se usaba para referirse a las estancias que, al no ser usadas como pasajes, se cerraban bajo llave.

El origen del nombre

El acontecimiento que desencadenó el uso de la palabra Cónclave fue la elección del Papa Gregorio X.

El Papa Clemente IV murió en Viterbo en 1268 y en aquella época la tradición mandaba elegir al siguiente pontífice en el mismo lugar donde el anterior había fallecido. En 1270, transcurrido ya un año y medio de infértiles consultas, en el que los cardenales no habían llegado a un acuerdo sobre el elegido, los habitantes de Viterbo, exasperados por la larga espera, decidieron de encerrar bajo llave a los cardenales en la gran sala del Palacio Papal, sin que pudiesen salir hasta la elección del nuevo Papa.

Para motivar aún más una rápida elección, el capitán del Pueblo Raniero Gatti disminuyó las raciones de comida suministradas e incluso destruyó parte del techó para dejar el grupo a la intemperie. Los cardenales fueron sometidos a dichas condiciones extremas solo tres semanas, pues inmediatamente después se les permitió el acceso a otras habitaciones del palacio, aunque no podían abandonarlo. Gregorio X fue elegido el nuevo Papa quince meses más tarde. Esta fue la elección pontificia más larga en la historia eclesiástica. El nuevo Pontífice, para evitar una situación parecida en el futuro, reguló con la Constitución apostólica Ubi Periculum, una severa ley, el proceso y ratificaba además, el encierro de los Cardenales que tenían que elegir al nuevo Papa. Desde entonces, este proceso de nombramiento papal se llamó Cónclave.

¿Cuándo se nombra a un nuevo Papa?

Se elige un nuevo Pontífice por dos razones: la muerte del Papa o su renuncia al solio.

La renuncia de Benedicto XVI en 2013 se produjo a una distancia de seiscientos años después de la última.

Tras la muerte o renuncia de un Papa empieza el tiempo de la “Sede Vacante”. En este período es el Sacro Colegio de Cardenales a detentar el poder. Sin embargo, la institución se limita a: organizar el funeral del Papa; establecer la fecha de inicio del Cónclave y desarrollar las funciones ordinarias de administración.

El proceso de elección comienza unos quince o veinte días después de abrirse el período de Sede Vacante.

Cuando muere el Pontífice el cardenal Camarlengo pronuncia tres veces la fórmula "Vere Papa mortuus est" y el nombre de bautismo del Papa, para corroborar su fallecimiento. Hasta el siglo XX el rito preveía que el cardenal Camarlengo, el mismo que preside la Sede Vacante, golpease suavemente la frente del difunto con un pequeño mazo de plata.

La elección del Papa antes del Cónclave

Los Papas que sucedieron a San Pedro en los primeros tiempos fueron sus más cercanos colaboradores. Los eligió la asamblea de cristianos de Roma. Existe una leyenda que narra como en el 236, Fabiano fue elegido Papa porque de repente, en medio a una sesión de la asamblea, una paloma se posó sobre su cabeza. Este hecho se consideró una señal del Cielo.

Tras el edicto de Milán y durante un breve período de tiempo, el papado se reservó a los miembros del clero romano. Se elegía o por consenso general o por aclamación del clero de Roma, para ser luego ratificada por la población local.

Durante los siglos posteriores, la elección de los Papas se vio mezclada con los intereses políticos, sobre todo por la frecuente intervención imperial.

En 1059, con decreto papal de Nicolás II, el voto fue concedido solo a los cardenales obispos, quedando definitivamente excluidos del sistema electoral el clero y el pueblo romano.

Cónclave: el proceso

El Cónclave lo instituyó oficialmente Gregorio X. En el Ubi Periculum se estipuló que los cardenales electores tendrían que reunirse en un lugar cerrado; acompañados como máximo por un servidor y que sus pensiones se suspenderían hasta el nombramiento del siguiente pontífice.

Desde 1432 el Cónclave se celebra en Roma y desde 1878 en la Capilla Sixtina.

El Sacro Colegio de Cardenales electores está compuesto por un máximo 120 miembros. No forman parte de éste los cardenales mayores de 80 años cumplidos antes del cónclave.

Se necesita una mayoría de 2/3 de los votos para elegir al nuevo Papa. Si tras el trigésimo cuarto escrutinio no se alcanza el número, se procede a una elección entre los dos nombres más votados. En esta segunda vuelta vence quien obtenga los 2/3 del sufragio.

Dentro de la Capilla Sixtina se monta un falso suelo con tuberías metálicas y una estufa de hierro donde se queman las papeletas electorales y los apuntes de los cardenales. Por fuera se coloca una chimenea por donde sale la fumata después de cada votación: negra si no se ha llegado a un acuerdo y blanca cuando el nuevo Papa ha sido nombrado.

Una vez concluida la elección, el cardenal Decano o el cardenal más anciano, pregunta al elegido si acepta su cargo y si la respuesta es afirmativa, le pregunta el nombre con el que será Pontífice.

El anuncio de la nueva elección, el célebre Habemus papam, lo proclama el más antiguo cardenal diácono desde el balcón de la Basílica de San Pedro e inmediatamente sale el nuevo Papa a impartir su bendición.

Requisitos necesarios para ser elegido Papa

La teoría afirma que cualquier varón bautizado que no haya contraído matrimonio con el rito católico puede convertirse en Papa.

Sin embargo, casi todos los Pontífices de la historia han sido elegidos de entre los cardenales y obispos.

Fue en el año 963 cuando salió por última vez elegido un Santo Padre que no era ni cardinal ni había recibido las órdenes, se trataba de León VIII.

El último Papa que no era tampoco cardinal y que había sido ordenado solo diácono fue precisamente, Gregorio X, el mismo que instauró, oficialmente, el proceso de elección papal a través del Cónclave.